El Castillo


Contexto Geográfico

El castillo de Peracense está ubicado en la parte meridional de Sierra Menera, una alineación montañosa que alcanza 1588 msnm. Se extiende con una orientación NO/SE a lo largo de 30 km de longitud y 5km de anchura, y constituye el cierre suroeste de la Depresión del Jiloca. El castillo se sitúa en pleno paisaje del Rodeno, un potente afloramiento de areniscas rojizas sometido a un importante proceso erosivo.

El afloramiento del Paleozoico alberga minerales de hierro en sus entrañas. Este aspecto del paisaje en uno de los que más ha influido en el desarrollo histórico de ese territorio, puesto que, desde el siglo V a.C. hasta finales del siglo XX, se han explotado dichas vetas férricas para uso metalúrgico.

Plano del Castillo

RECINTO INFERIOR

El reciento inferior del castillo de Peracense constituye la primera defensa de la fortaleza en sus lados norte y oeste. Su esquina, donde el terreno presenta una suave ladera descendente, constituye el flanco más débil, y en consecuencia está dotada de la estructura más potente de toda la fortificación. Está formada por una muralla de 3m de espesor y una planta en L, y se ve reforzada con tres torreones ligeramente salientes y de mayor altura. Dotada de un nivel de saeteras y de almenas /merlones, desde el exterior se reconocen dos niveles de aspilleras, aunque el inferior esté cegado por la fábrica superior.

La muralla configura una amplia explanada en su interior denominada albacar, pensada para dar cobijo a los aldeanos con sus rebaños y bienes.

Hacia el este se localiza la actual puerta de entrada. Este tramo está construido mediante sistema de encofrado de menor espesor, con tapial de cal y abundante mampuesto debido a las mejores posibilidades defensivas de esta ladera dada su marcada pendiente.

EL RECINTO INTERMEDIO

Los dos extremos del recinto exterior enlazan con los extremos del recinto intermedio del castillo de Peracense, que de nuevo se extiende por los lados N y O. Está formado por un muro de adarve, y se acompaña por tres torreones huecos. De éstos destaca el situado más occidental por estar construido mediante sillares y dotado de bóveda apuntada y un arco de media punto, que permitía perfectamente el acceso a la fortaleza desde el N. En cambio, todo el flanco S y O queda exento de muralla puesto que el terreno presenta un pronunciado escarpe que facilita su defensa.

El sector central del castillo presenta una planta irregular y dispuesta en varios niveles. En su interior se localizarían dormitorios, cocinas, corrales, letrinas, talleres de herrería, curtiduría, capilla, etc. Algunos de los cuales se han descubierto arqueológicamente, como el que estuvo destinado a dormitorio en época bajomedieval, aunque trasformado en caballerizas y cocina en el siglo XIX.

En las proximidades se ubica un aljibe, pensado para recoger las aguas procedentes de la lluvia.

El extremo E del recinto intermedio situado en una cota muy inferior, alberga la cárcel, la capilla y el acceso secundario hacia la aldea. En la pared rocosa se abre un pasillo natural de acceso hacia el interior del castillo, desde la antigua aldea, conocida como el despoblado de Los Casares, situada a los pies del mismo castillo. Su importancia estratégica condujo a su cierre mediante un lienzo amurallado dotado de un vano con arco de medio punto, que funcionaría como poterna y través del cual de comunicaría con el exterior.

RECINTO SUPERIOR

Este recinto constituye el núcleo principal del castillo de Peracense. Se eligió la cima de esta mola rocosa porque permitía cumplir tres requisitos que definen un castillo: lugar de difícil acceso, fácil defensa y excelentes vistas del entorno, todo destinado a controlar el territorio, sus gentes y asegurar una cómoda protección de la tropa.

El extremo occidental del recinto está perfectamente cerrado y protegido por un muro-torre dotado de un único vano de acceso sobre elevado-a 8 m de altura sobre el suelo del recinto intermedio- y de un matacán superior, lo que dificultaba las posibilidades de acceder sin permiso.

El interior del recinto está configurado en cuatro niveles o pisos, situados en modo ascendente desde el oeste: acceso, primera terraza con acceso la falsa torre, segunda terraza con acceso a la residencia principal y terraza superior. Las dos primeras terrazas fueron muy transformadas en el siglo XIX, durante la última ocupación del castillo durante la Primera Guerra Carlista. La residencia principal, que ocupó el alcaide del castillo y sui familia durante los siglos XIV y XV, la cual está dotada de dos grandes estancias construidas en sillares y cubiertas por bóveda apuntada. Este recinto, el último en rendirse, tenía que asegurarse un buen abastecimiento de agua, para lo cual se habilitaron hasta tres aljibes escavados en la roca, para asegurar el abastecimiento particular del alcaide.

Sabemos que este recinto albergó la armería, así como el calabozo primitivo, para lo cual se utilizó un pronunciado hueco formado entre dos bloques de roca y al cual únicamente se accedía desde arriba, puesto que su entrada natural comunica con el precipicio.